Hola a todos. Escribo esto para desahogarme y, al mismo tiempo, poner sobre la mesa un problema de nuestras leyes que me toca en lo más profundo de mi vida personal.
Como abogada, conozco las leyes de nuestro país, pero es muy diferente saber de leyes que chocar contra ellas cuando afectan tu salud mental y la identidad de tus hijos. A mí me crió exclusivamente mi mamá; ella sola asumió toda la responsabilidad, mis estudios y mis valores. Con mi progenitor no tengo ningún vínculo, jamás estuvo presente y me genera un rechazo enorme llevar su apellido primero en mi cédula. Lo que más me entristece es que mis hijos también están obligados a heredar el apellido de un extraño que nunca significó nada para nosotros.
Como conozco el sistema, me puse a revisar qué opciones reales tenemos las personas que pasamos por esto hoy en día en Nicaragua, y la verdad es que la ley nos da la espalda por completo.
La ley solo piensa en los bebés: Es verdad que el Código Civil (Artículo 510) ahora permite que una pareja decida poner el apellido de la mamá primero si se ponen de acuerdo.
El gran problema es que esto solo se puede hacer al momento en que nace el bebé.A todos los que ya crecimos y fuimos inscritos con el apellido del padre primero, la ley nos deja completamente olvidados y sin opción de cambiarlo.
Las leyes de registro solo sirven para corregir errores:
La ley que regula los cambios en las partidas de nacimiento (Ley 908) solo sirve si escribieron mal una letra de tu nombre o se equivocaron en una fecha. No te permite cambiar el orden de tus apellidos por una decisión personal o por temas emocionales.
Quitarle los derechos al padre no borra el apellido: Muchas madres piensan que si demandan al padre por abandono y logran que un juez le quite la autoridad parental (el derecho a decidir sobre el niño), el apellido se borra.
Lamentablemente no es así. El Código de Familia dice que el padre pierde sus derechos de decidir, pero ante la ley sigue siendo el padre, por lo que el apellido no se mueve
Para nosotros los abogados, la única salida teórica es meter una demanda en un juzgado civil para demostrarle a un juez que llevas más de 5 años usando públicamente el apellido de tu mamá primero. Pero seamos realistas: si tu cédula, tus títulos de la universidad y tus contratos de trabajo tienen el apellido de tu papá primero, el juez te va a rechazar el caso de inmediato diciendo que cambiarlo causaría un desorden en tus documentos.
Me parece una injusticia tremenda que las leyes de Nicaragua prefieran evitarse el papeleo en los registros antes que respetar la paz emocional de una familia. Mientras otros países ya permiten que los adultos elijan el orden de sus apellidos, aquí estamos amarrados al apellido de un extraño.
¿Alguien por aquí ha intentado hacer este cambio en los juzgados? Y para los que no son abogados, ¿cómo hacen para sobrellevar que su nombre oficial no represente a la mamá que los sacó adelante? Los leo.