Rusia e India están separadas por miles de kilómetros, pero hay un país que puede servir de puente entre ambas: Irán.
Los tres países llevan años desarrollando el Corredor Internacional Norte-Sur, conocido como INSTC, una red de aproximadamente 7.200 kilómetros diseñada para mover mercancías combinando trenes, carreteras y transporte marítimo.
La clave está en el mapa.
Las cargas pueden desplazarse desde Rusia hacia el mar Caspio, atravesar territorio iraní mediante distintos enlaces terrestres y ferroviarios y continuar desde los puertos iraníes hacia India. Es decir, Irán deja de ser simplemente un país por donde pasa mercancía y adquiere un papel mucho más importante como nodo logístico entre Eurasia y el océano Índico.
Para Rusia, el corredor abre otra conexión comercial hacia los grandes mercados asiáticos. Para India, crea una vía hacia Rusia y otras zonas de Eurasia. Y para Irán, cada nueva conexión ferroviaria, carretera o portuaria aumenta su importancia dentro del comercio regional.
Eso no significa que los 7.200 kilómetros sean una única vía ferroviaria nueva ni que todo el corredor esté siendo construido desde cero. Es una red multimodal desarrollada durante años, con varios tramos existentes y otros que todavía necesitan completarse o ampliar su capacidad.
En un escenario donde Rusia e Irán afrontan sanciones occidentales, reforzar conexiones físicas con otros mercados también reduce su dependencia de determinadas rutas comerciales tradicionales.
Y ahí está el verdadero valor del proyecto: quien controla conexiones entre puertos, trenes y grandes mercados gana peso logístico.
¿Crees que Irán podría convertirse en uno de los principales centros de tránsito entre India y Rusia?
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