Tengo algunos pacientes adolescentes que son varones y los que tienen el autismo muy leve no son tan discapacitados como los que lo tienen severo o incluso grave. Sin embargo, últimamente he notado un cambio apestoso: su olor corporal. Estos ya tienen más de catorce años de edad y por eso deberían haber comenzado el uso del desodorante como método para combatir los olores, pero, por alguna razón, no ven la necesidad de usarlo. No sabía qué les había pasado hasta que esta mañana he descubierto algo.
La nueva tendencia se le llama "Pheromonemaxxing", o sea potencial al máximo las feromonas, y el objectivo de tal "movimiento" es desincentivar el uso de productos higiénicos con la intención de atraer a las mujeres de forma natural, es decir, utilizando los olores que producimos para seducirlas. Nunca he oído hablar de una tendencia tan asquerosa como la que he visto esta mañana y odio las redes sociales por haber difundido una idea tan absurda y estúpida. Es como si no comprendiesen la responsabilidad que racae sobre ellos a la hora de salir a la calle, pues vivimos en un mundo interconectado y nuestras acciones afectan a los demás, a pesar de lo que digan estos influencers de "Pheromonemaxxing".
Quizá sea yo el raro por querer que las personas se mantengan limpios; incluso me acuerdo de lo que decían los sacerdotes de mi escuela católica: "la limpieza está cerca de la piedad", pues creo con todo el corazón que es lo correcto. No obstante, a algunos se les ocurre la idea de que mantenerse limpio es cosa de gay, por lo que un hombre de verdad no debe ducharse ni ponerse desodorantes para atraer a las mujeres. Espero de verdad que esta tendencia desaparezca muy pronto y que nunca vuelva a ser una tendencia en el futuro por el amor de Dios.